Viernes

Quiero dar mi propia visión sobre el encuentro del viernes.

Llegué unos 40 minutos antes de tiempo, y como sabía que no me sentiría cómodo estando solo en Euros (nuestro rendezvous), me quedé un buen rato leyendo el menú en la entrada. En realidad, confesaré que no lo leía; estaba tan abrumado por mi papel de incógnito lector, que simplemente miraba las letras y números, una y otra vez. Pero soy muy bueno esperando, y cualquier cosa me puede parecer interesante. Incluso el local de ropa para embarazadas cercano al bar. ¡Pero qué precios altos! Y ese pulóver tampoco es tan lindo que digamos. Ahora, la pizza más empanadas a $36 que aparece en el volante deslizado por debajo de la puerta del local de ropa de gente embarazada, esa promoción no está nada mal. Caminaba con largos pasos frente al lugar, evitando mirar a la gente (sobre todo al maitre d’; ¿qué hace la gente usando pañuelo?), y volviendo luego de un momento a leer el menú. Habrían pasado unos 5 minutos más cuando se hizo presente una señorita cuya expresión expectante resonó inmediatamente con la mía, y supe que se trataba de una blogger. Alguien del palo (pero no dije nada, no fuera a ser que…). Entró y empezó a caminar por el pasillo de entrada, pero en una situación inédita para mí, se dio vuelta en el momento preciso en el que yo me di vuelta para ver cómo se daba vuelta viéndome dar vuelta. Sí, como en las películas, solo que yo esta vez no llevaba camisa porque no había tenido tiempo de cambiarme. Fue entonces cuando decidí entrar y conocer a mis amigos. Estrella me pareció Wonder, Angie me pareció Stella, Conocido me pareció Janfiloso y Janfiloso me pareció un tipazo. Con Lucía no tuve problemas, porque era obviamente Lucía, y luego sumose Wonder, que fue sin dudas Wonder, Wonder y Wonder.

La cena fue agradable por demás, y muy cercana a lo que imaginaba que sería. Como supuse y ojalé, la “magia” no se perdió ni mucho menos, aunque de todos modos creo que nuestras personas siguen estando muy separadas de nuestros personajes, y este primer contacto fue una gota que apenas cambió el tinte, más allá de cambiar las caras. Moviéndose sobre los rieles de la conversación, en la reunión se habló de todo, y yo disfruté sonriente el proceso, incluso aquellos momentos en los que se discutieron cosas que excedían por mucho mi comprensión o experiencia. Es decir, la mayoría. Creo que fue un gran ejemplo del silencio plácido, aquél mi baño nomotérmico. Fue, en resumen, un encuentro sencillo, sentido y medido, y eso no es poco decir.

Por otro lado, la sumatoria de circunstancias que llevaron a la ausencia de muchos bloggers queridos fue simplemente atronadora, y me llevó a preguntarme
si no seré una especie de genio maligno que afecta a los sinos ajenos. Sin embargo, y ante la ausencia de evidencias no circunstanciales, dejaré de pensarme como el
factor de los males humanos. Quiero creer que habrá tiempo y lugar para un segundo encuentro, nutrido pero cercano, y cercano en más de un sentido,
porque de ningún modo vuelvo a arriesgar mi salud, no importa cuánto pacú haya de por medio. Saben todos que tienen, colectiva y separadamente, una invitación
sine die a la tierra del sol (sobre el vino no puedo dar fe), para una ExpoBlogger 2010 o para sus vacaciones personales.

Ya estoy en el micro de regreso y todo apunta a que será un viaje tranquilo. Por supuesto, no faltó el imprevisto y casi voy a la terminal una hora antes, por no haber revisado bien mi pasaje. Parece que aquí hay un señora que le hace la hinchada al Lysoform, y creo que si el decoro no se lo impidiera, lo usaría como cena, bebida y almohada. Pero hay de todo en la viña del señor, y quién soy yo para arrebatarle el aerosol y darle una lección antiwagneriana y anvitivirosóvica.

Me sirven Pepsi.

Bienvenidos

Quiero darles a todos, especialmente a los viejos amigos, una gran bienvenida a mi pequeño nuevo blog. Como verán, lleva mi nombre. Las razones de esto son variopintas. En primer lugar, no se me ocurría otro nombre, y no quería darle el primer nombre que se me ocurriera. Digamos: Pipiri Groink.

En segundo lugar, ya he dicho que mi blog es como mi casa. En mayor o menor medida, es un reflejo de mi personaje en internet, a su vez un reflejo de mí, a su vez un reflejo de sus personajes, a su vez un reflejo de ustedes. Ya ven el ciclo.

Trataré de que su estadía sea aquí sea [sic] lo más confortable posible. Por favor, hagan de cuenta de que están en mi casa (y de que mi casa es su casa) y hagan pleno uso de todas las instalaciones. Tómense un rato para ver los links que he facilitado: estos han sido seleccionados personalmente (?) e incluyen blogs, revistas y otros sitios que frecuento o que quisiera frecuentar.

Un aviso que juzgo prudente: el diseño no es definitivo, y es posible que vean que cambia a lo largo de los días. Si quieren darme alguna opinión al respecto, pueden dejar su comentario en este post o, claro está, mandarme un mail. Mi dirección oficial (para aquellos que no tengan la personal) es enter[arroba]enterhase.com.ar.

Un abrazo a todos.