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Enterhase recomienda: Poetry Please
Hace un par de semanas adquirí el hábito de escuchar las radios de la BBC. Esto no solo hace mi trabajo más llevadero, sino que además entrena mi oído o lo complace, dependiendo del programa que escuche. No podría estar más satisfecho, ya que si bien no he bajado de peso, la riqueza de estaciones es fenomenal: hay 11 estaciones en la cadena, más 5 estaciones nacionales y 40 locales. También es exquisita la oferta sonora de programas, que van desde el festival de música de Glastonbury hasta la dramatización de obras de John le Carré, pasando por debates sobre conflictos éticos y la radionovela más antigua del mundo.
Soy muy conciente de que la mayoría de los que leen este blog no hablan inglés, pero también sé, porque algo sé, que a veces hacen excepciones para ciertas obras cuya lectura en el original es casi una necesidad, una vez pasadas postergaciones más o menos longitudinarias. Hablo de obras de Joyce, Shakespeare o Kerouac. También hablo de poesía.
Poetry Please es un programa semanal de la estación BBC 4. Desde hace más de 25 años sus oyentes tienen el privilegio de pedir y escuchar poemas leídos por un reparto de actores bien entrenados, que han incluido nombres de la talla y el corte de Judi Dench o Ian McKellen. Su presentador es Roger McGough, y sus oyentes, con suerte (la suya y la mía), serán ustedes. La mayoría de los poemas son de autores ingleses o norteamericanos, pero también han aparecido traducciones. Un plato atractivo para aquellos ansiosos de declamaciones que enriquecen el texto en vez de incapacitarlo.
Viernes
Quiero dar mi propia visión sobre el encuentro del viernes.
Llegué unos 40 minutos antes de tiempo, y como sabía que no me sentiría cómodo estando solo en Euros (nuestro rendezvous), me quedé un buen rato leyendo el menú en la entrada. En realidad, confesaré que no lo leía; estaba tan abrumado por mi papel de incógnito lector, que simplemente miraba las letras y números, una y otra vez. Pero soy muy bueno esperando, y cualquier cosa me puede parecer interesante. Incluso el local de ropa para embarazadas cercano al bar. ¡Pero qué precios altos! Y ese pulóver tampoco es tan lindo que digamos. Ahora, la pizza más empanadas a $36 que aparece en el volante deslizado por debajo de la puerta del local de ropa de gente embarazada, esa promoción no está nada mal. Caminaba con largos pasos frente al lugar, evitando mirar a la gente (sobre todo al maitre d’; ¿qué hace la gente usando pañuelo?), y volviendo luego de un momento a leer el menú. Habrían pasado unos 5 minutos más cuando se hizo presente una señorita cuya expresión expectante resonó inmediatamente con la mía, y supe que se trataba de una blogger. Alguien del palo (pero no dije nada, no fuera a ser que…). Entró y empezó a caminar por el pasillo de entrada, pero en una situación inédita para mí, se dio vuelta en el momento preciso en el que yo me di vuelta para ver cómo se daba vuelta viéndome dar vuelta. Sí, como en las películas, solo que yo esta vez no llevaba camisa porque no había tenido tiempo de cambiarme. Fue entonces cuando decidí entrar y conocer a mis amigos. Estrella me pareció Wonder, Angie me pareció Stella, Conocido me pareció Janfiloso y Janfiloso me pareció un tipazo. Con Lucía no tuve problemas, porque era obviamente Lucía, y luego sumose Wonder, que fue sin dudas Wonder, Wonder y Wonder.
La cena fue agradable por demás, y muy cercana a lo que imaginaba que sería. Como supuse y ojalé, la “magia” no se perdió ni mucho menos, aunque de todos modos creo que nuestras personas siguen estando muy separadas de nuestros personajes, y este primer contacto fue una gota que apenas cambió el tinte, más allá de cambiar las caras. Moviéndose sobre los rieles de la conversación, en la reunión se habló de todo, y yo disfruté sonriente el proceso, incluso aquellos momentos en los que se discutieron cosas que excedían por mucho mi comprensión o experiencia. Es decir, la mayoría. Creo que fue un gran ejemplo del silencio plácido, aquél mi baño nomotérmico. Fue, en resumen, un encuentro sencillo, sentido y medido, y eso no es poco decir.
Por otro lado, la sumatoria de circunstancias que llevaron a la ausencia de muchos bloggers queridos fue simplemente atronadora, y me llevó a preguntarme
si no seré una especie de genio maligno que afecta a los sinos ajenos. Sin embargo, y ante la ausencia de evidencias no circunstanciales, dejaré de pensarme como el
factor de los males humanos. Quiero creer que habrá tiempo y lugar para un segundo encuentro, nutrido pero cercano, y cercano en más de un sentido,
porque de ningún modo vuelvo a arriesgar mi salud, no importa cuánto pacú haya de por medio. Saben todos que tienen, colectiva y separadamente, una invitación
sine die a la tierra del sol (sobre el vino no puedo dar fe), para una ExpoBlogger 2010 o para sus vacaciones personales.
Ya estoy en el micro de regreso y todo apunta a que será un viaje tranquilo. Por supuesto, no faltó el imprevisto y casi voy a la terminal una hora antes, por no haber revisado bien mi pasaje. Parece que aquí hay un señora que le hace la hinchada al Lysoform, y creo que si el decoro no se lo impidiera, lo usaría como cena, bebida y almohada. Pero hay de todo en la viña del señor, y quién soy yo para arrebatarle el aerosol y darle una lección antiwagneriana y anvitivirosóvica.
Me sirven Pepsi.
Enterhase recomienda: Frank Gorshin
Dedicado a janfi, conocido y Wonder.
La cosa esa
A lo largo de los meses, la enfermedad más maléfica que azota a la población mundial ha recibido varios nombres. No hablo de la malaria, que mata a 3000 personas por día, ni del HIV, que infecta a 35 millones de hombres y mujeres, ni de la tuberculosis que padece un tercio de la población mundial, ni del cáncer, que es el responsable del 13% de las muertes humanas. Hablo de la “gripe porcina”, “gripe A”, “influenza A” o “influenza N1H1″, que ostenta un espantoso 0,44% de muertes entre aquellos infectados.
Me solidarizo por completo con la idea de que escribir “influenza A (H1N1)” en un titular sea poco atractivo para los medios argentinos (además de un esfuerzo de tipeo) y deba entonces ser relegado al cuerpo del texto, pero lo cierto es que influenza A es el nombre que se da a varios subtipos de gripes, e incluye a la gripe aviar (que para el que no lo sabe sigue bien y manda saludos), la gripe de Hong Kong y la gripe asiática, entre muchas otras variedades. De hecho, sería más apropiado que siguieran llamando al simpático virus “gripe porcina”, ya que por lo menos eso describe su origen. Puede que una simple cuestión de nombres no parezca demasiado importante, pero imagínense la calamidad que significaría confundir al Roland Garros con el Australian Open, solo por que ambos se jueguen en cancha de polvo de ladrillo.
Sí, así de grave.
Simétricos
Geni
Geni.com es un sitio que nos ayuda a armar nuestros árboles genealógicos. Lo excepcional de dicho sitio es que no solo nos permite construir manualmente nuestra historia familiar, sino que nos conecta con otros descendientes de los mismos antepasados (es decir, nuestros contemporáneos), que arman sus propios árboles con la información de la que disponen. Me encontré, luego de dos años de haberme inscripto, con la agradable sorpresa de que hay, ehm… genofílicos… entre mis parientes lejanos. En consecuencia, a lo largo del tiempo se han creando verdaderos bosques familiares que llegan hasta el siglo XIII. Reíte de Nokia.
Dependiendo de cuánto sepamos de nuestra familia, podemos hacer un leve esfuerzo y luego dejar que esta gente más empeñada y entusiasta siga completando el árbol compartido. Es gracias a ellos que sé que soy familiar lejano de los siguientes personajes, algunos infames, algunos ilustres y varios de ellos ambas cosas a la vez.
Cita matutina
Me olvidé del Feliz Jueves y ni loco hago un Feliz Domingo. Pero sí dejo esta cita muy breve, lo mejor de mi mañana electoral:
And the train raced on over the flat lands and past the Hill of Allen. The telegraphpoles were passing, passing. The train went on and on. It knew.
James Joyce, A Portrait of the Artist as a Young Man









