De mi primer sueño lo único que recuerdo es que estoy andando en bicicleta por un barrio. Por cierto movimiento sospechoso, me doy cuenta que no me iban a dejar cruzar la frontera. Como también me doy cuenta de que es un sueño, cuando llego a la frontera y un hombre me dice que no puedo pasar comienzo a tomar el control del sueño, y me dispongo a luchar con él. Fue, sin embargo, una pelea sumamente aburrida. ¿La razón? Caigo en la cuenta de que como no sé artes marciales en la vida real, no puedo hacer una coreografía de lucha decente.
En el segundo sueño estoy con un coro en una habitación, y con nosotros está Félix Luna (aunque creo que por momentos es el compositor Carlos Guastavino). Hablamos con él de sus poemas. No sé exactamente qué preguntas le hacemos, pero luego nos quedamos con su esposa, una mujer relativamente joven. Ella nos dice que tenemos que ampliar nuestro repertorio, aunque hayamos empezado el año muy bien. Nosotros decimos algunas ideas que se nos ocurren para hacer justamente eso, pero ella nos dice “No, no, pero… ¿qué querés cantar vos?” Y comienza a preguntarnos uno a uno. Un coreuta gordito dice, marcando mucho la palabra, “Fol-klore”. Otro dice tango. Yo, mientras tanto, voy a buscar las llaves a otra habitación porque ya debo irme, pero cuando vuelvo ya todos se han ido. Luna está en una habitación contigua y no lo puedo interrumpir.
Acto seguido, me encuentro en un centro comercial. Tengo que llegar a otro centro comercial, y para hacerlo accedo al mismo a través de una escalera mecánica estrecha y velocísima. Me encuentro con muchas personas. Me caigo en una fuente, y cuando puedo salir de ella me caigo en otra un piso más abajo, al lado de una cafetería.